miércoles, 3 de noviembre de 2010

“André y Dorine” Par de viejos enmascarados

Garbiñe Insausti tiene 29 años y ya padece de alzheimer, un mal que aqueja en especial a los octogenarios, pero también a los actores como ella, quienes encuentran en este olvido la excusa para contar su propia historia. Esta española que tiene un nombre tan duro de pronunciar como la misma enfermedad, hace parte de la Compañía Teatral Kulunka con la obra André y Dorine, un montaje poco convencional que evoca la vida pasada para explicar la razón de su comportamiento actual.
La historia cuenta sobre  una pareja de ancianos que después de tantos años de convivir, han caído un poco en la rutina, pero aparece un suceso que también modifica la relación: El alzaheimer. Esta enfermedad muestra cómo afecta a la pareja de ancianos, cómo sienten la necesidad de recordar quiénes fueron en su juventud, cómo se conocieron, cómo fue su historia de amor para comprender quiénes son ahora”, cuenta la actriz con un acento muy peculiar por su agilidad para responder. Agrega que a los protagonistas les toca recordar quiénes son para seguir andando. En definitiva es un viaje a través de los recuerdos y del tiempo presente.
Y puede sonar ambiguo, pero un par de viejos disfrazados puede estar salido de los cabellos; sin embargo José, quien encarna a André, y Garbiñe a Dorine, recurren al uso de la máscara un tanto exagerada en sus rasgos, aunque dulces, para justificar su propuesta teatral. El lenguaje escénico que implementan son únicamente los gestos y la corporalidad, de resto la historia es muda, en la que pareciera que sus cajas de dientes flotaran en un vaso de agua y los personajes sólo hablaran con las expresiones.
Precisamente ese elemento más que un recurso o un accesorio se convierte en el eje central para explicar su relato: “Confiamos y lo hemos comprobado, que la máscara tiene un poder de comunicación mas allá de las palabras,” asevera con certeza, después de reiterar que este componente crea emoción, a pesar de ser tan rígido, pues las máscaras ríen, lloran, se sorprenden y cobran vida. Eso es lo que realmente estremece.
Otro pretexto que llevó a esta compañía española a crear una narración tan dramática fue su inspiración en André Gorz, filósofo francés, quien escribió una carta  de amor a su mujer y dos años después decidieron suicidarse juntos. Ese suceso hizo que Kulunka se aprovechara de esa historia y creara la suya a partir de varios referentes. Asimismo, la transformación de la obra ha sido tan evidente que incluso la misma enfermedad cambió de rumbo y remembró otro tipo de situaciones, pero se respetó la edad, los nombres y los hechos que se vislumbraban.
Y como es de esperarse, el espectáculo tiene muchos ingredientes, pero los 15 integrantes que conforman la compañía se desenmascaran para disfrutar del Festival, puesto que apenas hace tres días llegaron a la ciudad y ya conocieron agrupaciones de Argentina, Colombia y otros lugares. Por eso para esta actriz, productora y directora, estar por segunda vez en la capital caldense haciendo el debut con su historia, la hace recordar que: “Volver a Manizales es un regalo”.

1 comentario:

  1. Hola Vanessa,
    Te escribe la coordinadora de Kulunka Teatro.
    Quisiera comunicarle que existen varias erratas en la información publicada respecto al espectáculo André y Dorine. Ya en su día, en Manizales, hicimos la reclamación a la revista donde se publicó, pero parece ser que no llegó a rectificarse.
    Consideramos que la información publicada carece del rigor periodístico requerido, pues existen errores graves.
    En primer lugar Garbiñe Insausti, NO PADECE de Alzhemier, como usted publicó. Cosa que provocó varios equívocos y comentarios.
    En segundo lugar, el comentario que realiza respeto al nombre de la actriz, nos parece una falta de respeto.
    Por último, no somos 15 actores, sino tres.
    Solicito haga público las rectificaciones pertinentes.
    Espero que para próximas ocasiones se informe mejor sobre lo que se dispone a escribir.
    Un saludo,

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