Vanessa Sánchez Restrepo.
Entre risas y desparpajo como el papel que encarna Liliana Curcio, Jazmín en la obra A La Pi-Pe-Tuá, cuenta que la propuesta teatral que traen a Manizales apunta a las narices rojas, maletas atestadas de cosas y zapatos donde caben los pies de miles de espectadores
Esta actriz argentina radicada hace 16 años en Brasil, hace parte de la compañía Seres de Luz Teatro, el nombre es anecdótico, puesto que nació de una experiencia natural: “Vivíamos en un lugar de mucha selva, y una noche Abel se despertó sobresaltado y vio una lucecita por la ventana que titilaba… él quedó extasiado. A la mañana siguiente me lo contó emocionado y yo le dije: Abel sos seres de luz” exclamó la actriz risueña, quien añade que Abel Saavedra es el otro y el único integrante de la agrupación.
Increíble, pero así fue como un par de payasos que hacen payasadas fueron invitados al Festival para debutar con su espectáculo circense y descrestar al público, aunque expectantes por la reacción que el público pueda tener. “Es un show típicamente de Clowns, donde se pueden ver las relaciones normales entre dos payasos: el que piensa que es inteligente y el otro que es bobo; tipo el Gordo y El Flaco,” agrega Lili, quien explica que su sustento inicial nació de la relación del blanco y el augusto, inspirados en la obra de Federico Fellini.
Esta comedia es fruto de una experiencia muy rica que tuvieron al trabajar en un circo en Italia; cuando retornaron a Brasil aprovecharon esa idea y la concibieron meses después. Asimismo, su compañía tiene dos líneas de investigación y de lenguaje teatral, los títeres y los payasos. Con Desparramando Sueños, ópera prima en el asunto de los muñecos de trapo empezaron su travesía. Ahora con A La Pi-Pe-Tuá, nombre que Abel desde niño repetía como un delirio de francés frustrado, continuaron su paso por las tablas y la calle exponiendo la historia de dos artistas que llegan a la ciudad y arman su pequeño circo para mostrar sus grandes “proezas,” a pesar de que en el contraste de personalidades, uno con de narcisismo exagerado, y la otra con afán de admirarlo, acaban por armar una obra con derroche de color y gestos, encerrados en un espacio circular.
El tono de la voz de Jazmín conquista, no sólo porque Lili parece que no se ha podido desligar de su papel como payaso, sino porque su formación autodidacta como actriz y titiritera la han llevado a recorrer Londres, España y Canadá para aprender al lado de grandes maestros, tal y como ella expresa: “Ir detrás de lo grande, es de maestros.” Conclusión que lleva a pensar que haber participado en las audiones para El Circo del Sol y quedar en el banco de artistas potenciales sólo se lo merece gente apasionada y entregada a lo que hace. Y si la risa fuera una muletilla, ella concluye con una enorme risotada dando las gracias a Manizales por apreciar a los Clowns y la magia que está dentro de su espectáculo.

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